
El mundo que nos rodea es terriblemente complejo y nuestra mente una máquina muy ahorrativa en cuanto a consumo de energía. Analizar la realidad hasta sus últimas consecuencias es un proceso largo, difícil y, sobre todo, tedioso, probablemente fuera del alcance de ese litro y medio de gelatina densamente interconectada que llevamos entre las orejas. Sin embargo, vivir es tratar de entender esa realidad para ajustarnos a ella, luchar en su contra o tratar de transformarla.
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