Cuando se publique este artículo, cuando llegue a tus manos y puedas leerlo, probablemente habremos olvidado todos ya el nombre de Alex Pretti. Por eso, precisamente por eso, creo que es importante repetir una vez más su nombre para salvarlo, aunque solo sea por un momento, de esa marea del olvido que nos trae el simple paso del tiempo y la perpetua saturación informativa que sufrimos cada día los ciudadanos digitales de este siglo.
Tampoco sabemos demasiado del bueno de Alex. Sí, unos datos biográficos básicos, que apenas nos sirven para construir un elemental retrato robot, que es el suyo pero que podría ser el de otras muchas personas. Nació en Illinois, en el seno de una familia originaria del norte de Italia, y se crió en Green Bay, Wisconsin, una ciudad de poco más de cien mil habitantes a orillas del lago Michigan. Tras acabar el instituto completó su formación en la Universidad de Minnesota, donde se graduó en 2011. Hasta aquí, nada extraordinario. No tenemos más datos sobre si fue un buen o mal estudiante, un chico popular o tímido. Esos testimonios, poco a poco, irán aflorando: sus compañeros de clase recordarán que era muy hablador, que contaba los mejores chistes, o que era tímido y retraído, que apenas le recuerdan o que se emborrachó en el baile de graduación. Nada de eso nos devolverá a Alex, y ninguno de esos detalles cambiará lo que fue, lo que es hoy y lo que será en adelante.
(más…)